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"LO QUE NOS DEJÓ TAGCDMX. PARTE 1"

  • 8 jul 2016
  • 6 min de lectura


Los nerds siguen reponiéndose del evento que los conmocionó los pasados 29 y 30 de junio. Decenas de conferencias, talleres y hasta una fiesta fueron los escenarios perfectos para que los visitantes aprendieran y convivieran de sol a sol mientras los expertos hablaban sobre tecnología, cinematografía, diseño gráfico, moda, música, arte y networking, entre otros temas.


“BE MORE NERD” era el mensaje que inundaba las paredes del Centro Cultural del Bosque y del Lunario del Auditorio Nacional. Los asistentes a este evento conciben la palabra nerd como referencia a aquella persona que se interesa en un tema e investiga, lee, averigua y comparte todo lo relacionado con este.


El equipo de Metrópoli Digital se tomó muy en serio ese mensaje y compartimos con ustedes un poco de nuestras conferencias favoritas. En este primer artículo, hablaremos sobre la sociedad de consumo y la industria de la moda en México.


NUESTRO TOP SOBRE LA SOCIEDAD DE CONSUMO: LOS MERCADOS


La relevancia cultural de los mercados públicos fue la conferencia en la que Axel Araño, Luciano Concheiro y Alberto Sacal hablaron sobre la presencia que tienen estos espacios en un mundo donde el consumo es cada vez más despersonalizado. Esos lugares tan fáciles de encontrar hace unos años son ahora recintos casi en peligro de extinción o, en su defecto, espacios modernizados que ya no conservan de forma íntegra la riqueza de la cultura mexicana.


Tal es el caso del mercado más famoso de la colonia Roma, que en años pasados tuvo modificaciones que lo volvieron más “acorde” al estilo que les agrada a los habitantes de esa zona. Es bien sabido que ahora todo lo que se hace vintage se vuelve, de forma irónica, actual. Darle la apariencia de antiguo a estos espacios no basta; esa necesidad de readaptarlos no existiría si los que aún están de pie no estuvieran descuidados, abandonados y lejos del progreso que antes representaban.



Además de funcionar como la cuna de la compra y venta de mercancías, estos sitios tienen ahora una responsabilidad más. Con la popularidad de las plazas comerciales y los mini markets que pululan en las calles, los mercados fungen como una red de seguridad para aquellos oficios que nunca dejan de hacer falta. El establecimiento de cerrajerías, peluquerías, sastrerías y cocinas económicas (por poner algunos ejemplos) se hace cada vez más difícil y, en palabras de los conferencistas, “es en los mercados donde los que realizan estos oficios pueden encontrar un sitio seguro para mantenerse o, por lo menos, compartir un local y hacer más llevadera la renta del mismo”.


Los mercados son centros urbanos donde el consumo de lo cotidiano y la búsqueda de productos “singulares” se enfrentan en una batalla donde nuestra identidad como mexicanos es la que queda en el aire. La importancia de conservar estos recintos va más allá de la oferta de productos que en ellos encontramos; lo verdaderamente vital consiste en apreciar de nueva cuenta el bagaje cultural que ahí nace y ayudar a que se mantenga firme ante su competencia, donde todo se produce de manera fácil, rápida y masificada.


“PARTIMOS DE LA PREMISA DE QUE NADIE COMPRARÁ EL LIBRO”: EDITORIALES INDEPENDIENTES


En Editoriales independientes: cómo convertir una idea en un libro, se habló sobre la decadencia de la industria editorial mexicana. Con las experiencias de Abril Castillo (Editorial Oink), Déborah Holtz (Editorial Trilce) y Selva Hernández (Ediciones Acapulco), se abrió el tema de la finalidad de una casa editorial. La meta de éstas es documentar lo cotidiano; ahí han encontrado una forma de vender libros en un país donde la lectura no es un tema presente en la agenda. Uno de los problemas principales a los que se enfrenta esta industria es que “hay más gente queriendo publicar libros que queriendo comprarlos”, dijo Selva Hernández, directora de Ediciones Acapulco.


“Partimos de la premisa de que nadie comprará el libro”, dicen las conferencistas. Es evidente que el mundo literario no es un espacio donde se viva con lujos, ahí radica la importancia de crear vínculos con los lectores. Según las últimas cifras de las diversas encuestas relacionadas con la cultura, sólo el 6% de los mexicanos cuenta con un porcentaje propiamente destinado a la compra de libros: seiscientos pesos anuales. La cifra es francamente desalentadora y no luce más brillante para un futuro.


¿Cómo compiten estas editoriales contra las librerías establecidas? Sus ideas han llevado a estas mujeres a crear textos que cuentan más que una historia; libros cuyas ilustraciones conceden experiencias y, sobre todo, obras en los que la gente quiera invertir. Se basan en retratar aspectos culturales de México de forma divertida y hasta espontánea. Las ilustraciones reflejan aquello que bien podría pasar desapercibido si alguien que vive aquí lo ve, pero que resulta impactante para algún turista o un mexicano distraído.



La lucha libre, los tacos, el Viacrucis en Iztapalapa, las fondas y las artesanías son apenas algunos de los temas que brindan su sello característico a estas editoriales, aunque también incluyen temas de arte contemporáneo, pinturas clásicas, poemas, cuentos, novelas y pequeños tesoros que publican con el apoyo financiero (sí, financiero) de sus propios autores. “Hacer un libro es un triunfo en un país donde tenemos todo en contra para editar”, comentan. Y es verdad.


¿QUÉ PASA CON LA MODA EN MÉXICO?


Como bien dictaba su nombre, la conferencia The tough life of storytelling in fashion fue dedicada a hablar sobre el mundo de la moda. Revistas, marcas de ropa, accesorios y zapatos y blogs sobre esta industria son algunos de los protagonistas en este universo alterno. Las encargadas de hablar sobre estos tópicos fueron Adma Kawage (Harper's Bazaar México y Latinoamérica), Bea de la Borbolla (H&M), Pamela Ocampo (L'Officiel México) y Sofía Lascurain (fashion blogger en myphilosophie).



Aunque en las pasarelas todo está iluminado, lleno de colores y la gente viste de diseñador, la vida detrás de los reflectores, las sesiones fotográficas y las revistas es muy diferente. “Una está aquí por el amor que le tiene a este arte, porque sabemos que la editorial de la moda no te va a hacer millonaria”, dice una de las expositoras entre risas.


En la mesa se reúnen cuatro mujeres que concuerdan en que el entorno donde desarrollan su trabajo es cambiante y deben adaptarse no sólo a lo que se encuentra a la vanguardia, sino a las exigencias de su público. Todas están conectadas. Buscan llegar a la gente a través de lo que cuentan, de los sentimientos que generan y de los conflictos que resuelven con sus contenidos. La clave para ellas es contar mejor las cosas, ya sea con artículos sobre la última colección de un diseñador, con imágenes o con sus palabras plasmadas en un editorial.


“La inmediatez de las redes sociales es un arma de doble filo”, dicen también. Y es cierto; si bien es una forma de mantenerse actualizadas con lo que sucede en el momento, también es difícil competir con otros cientos de marcas, bloggers o publicaciones que hablan sobre lo mismo de forma instantánea. Su finalidad es mantenerse en el gusto de la gente, buscar la manera de no volverse irrelevantes.


Para ello es indispensable tener muy presente lo quieren proyectar. Contactarse con las personas adecuadas, buscar a la imagen de la marca, conseguir entradas a pasarelas, eventos especiales y cenas son tareas constantes en la To do list de estas mujeres. Suena agradable rodearse de ese ambiente, aunque también tiene sus puntos débiles.


Es notorio que México tiene una presencia intermitente en el mundo de la moda. La poca promoción que se les da a los diseños nacionales implica que el costo de estas piezas sea elevado y que poca gente las adquiera. Al mismo tiempo, las casas de alta costura mexicana no obtienen grandes ganancias tras la presentación de sus proyectos y por ello no pueden fabricar grandes colecciones. Al ser limitada su producción, los costos se elevan nuevamente: es un círculo vicioso.



Es complicado el choque existente entre los dos mundos, el que pareciera el real y ese, el que se rodea de estampados, joyas y peinados altos en cada noche de gala. La preferencia de los diseños mexicanos debería comenzar aquí, donde se conciben. “Debemos dejar de poner cara de asombro cuando alguien nos presume una marca europea. Podemos decirle que es bonito, pero que lo que nosotros portamos es artesanal, es hecho en casa.”, contestan a la pregunta final sobre el futuro de la moda en nuestro país.


No te pierdas más sobre nuestras conferencias top en el siguiente artículo. Si por ahora quieres saber más sobre lo que pasó, puedes ingresar al portal fotográfico de este evento: http://tagfestival.com/galeria-de-fotos-1/

 
 
 

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