"JOSÉ REVUELTAS: 40 AÑOS SIN DÍAS TERRENALES"
- 7 jul 2016
- 2 min de lectura
“Escribir; pero antes de escribir estar ligados a la vida,
no verla como un esquema ni como nada que se
nos haya establecido, sino como algo que vive
y estamos obligados a construir”
Revueltas.
Un 14 de abril de 1976, el escritor José Revueltas, aquel hombre autodidacta que comprometió su vida con el periodismo, teatro, cine, ensayo, política (activismo) y literatura, pasó a terminar sus días terrenales; sobre todo su papel en la literatura, siempre ligada a la realidad nacional, a los problemas políticos y sociales de índole nacional como el movimiento ferrocarrilero y el estudiantil de 1968 y también de talle internacional en el contexto de la guerra fría.
Sería un error contra todo lo que fue José Revueltas si este texto centrara el objetivo en contar la pena y zozobra de que fue plena amiga su vida. Si resaltáramos la historia de sus múltiples “vacaciones” en las islas Marías, la estancia en Lecumberri o la cárcel de Belén, la desacreditación sufrida por otros colegas y compañeros de cuartel, entonces nunca habremos comprendido la razón del trabajo de este hombre; él jamás se hubiera permitido verse como un mártir de los desposeídos o los oprimidos.
Revueltas siempre fue un “camarada” íntegro y trabajador dispuesto a crear textos que fueran de utilidad para la sociedad, que despertaran conciencia y se alejaran de obras de autores de “cocktail” como: Dama De Corazones (de Torres Bodet), una literatura rica en talento y recursos literario, pero inservible y sin ninguna utilidad para el pueblo mexicano.
El pensamiento que ocupa la obra de Revueltas nunca escatimó a la crítica, en combatir la alienación burguesa (Ensayo De Un Proletariado Sin Cabeza); también a la socialista, en denunciar la contrariedad de la realidad social (El Apando); y combatir al dogmatismo imperante en la URSS de Stalin.
Los Días Terrenales y Los Errores son mordaces ejemplos de la crítica a través de sus textos: no fueron simples novelas de policías persiguiendo rojos, de personas aprehensa das y sufridas; tienen una utilidad social, son una forma de arremeter contra la tergiversación ideológica, al hermetismo que alcanzaba al Marxismo de la época, a la que Pepe vio como el primer enemigo a vencer de la revolución proletaria.
Sin duda, a 40 años de su fallecimiento, la popularidad del hombre ha crecido gracias a la apreciación de su estética literaria; pero es preciso no olvidar cuál fue el pensamiento de José respecto al escribir. No es mi intención invitar a los lectores a abrazar las ideas de Revueltas, a que escriban sobre Marxismo o sobre Materialismo-Dialéctico, tampoco escribir de política. Mi idea no va por ahí.

Lo sensato es contribuir a que todos aquellos que escribimos desde notas periodísticas, artículos en internet, revistas, ensayos, cuentos, novelas, teatro, cine, etcétera, estemos enterados de la responsabilidad social que se tiene al escribir algo para otros, es decir, escribir algo útil, con aporte a nuestra realidad, algo que sea provechoso y no únicamente dedicado a lo estético, a la belleza escrita, esa que endulza la mente, aunque no estimula la misma.


















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