"VINO TINTO Y CORAZÓN CONTENTO"
- 6 jun 2015
- 4 min de lectura
Por Miguel Ángel Flores Gómez y H. Caleb Lagunas Rojas
@Miguelfss- @RojasCaleb
“Para conocer el origen y la calidad del vino no hay necesidad de beber todo el barril”
Oscar Wilde
Uno de los grandes placeres de la vida es poder degustar un buen vino tinto, y acompañarlo con un exquisito banquete, pero, ¿qué de bueno o malo tiene tomar este tipo de vino?
De acuerdo con investigaciones recientes emitidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en el ámbito nacional por Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se encontró que el consumo moderado de vino tinto acompañado en los alimentos puede evitar un infarto al miocardio, limpiar las arterias de nuestro organismo, y contribuir a prevenir el envejecimiento, insomnio e incluso trastornos como el Alzheimer debido a que el reverastrol, presente en el vino tinto y nueces, mejora la memoria de las personas y las conexiones cerebrales.
La Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, reporta que las enfermedades cardiacas son, hoy en día, la causa principal de muerte en todo el mundo. Según las estadísticas, las cardiopatías y accidentes cerebro-vasculares han sido responsables de 17 millones de decesos por año, lo que ha conllevado al abordaje primordial de los sistemas de salud hacia el cuidado del corazón.
¿Qué es el vino tinto y por qué los responsables en materia de salud promueven su consumo? El vino tinto es un tipo de vino procedente en su mayoría de mostos de uvas tintas; el consumirlo ayuda a contrarrestar diversas enfermedades, especialmente las del corazón, y a mantener el cuerpo relajado, con una actitud positiva. Los grandes efectos que puede ejercer el vino en nuestro cuerpo son físicos y psicológicos. Por ejemplo, nos ayuda en el proceso de la digestión y es capaz de reducir niveles de estrés elevado.
Sin duda alguna, el vino tinto con alcohol es de gran ayuda para nuestro organismo, y es que nuestro corazón es el órgano más beneficiado al aumentar el nivel de lipoproteínas de alta densidad HDL (denominado colesterol bueno) en la sangre, reduciendo así problemas como ateroesclerosis (bloqueo en la luz de las arterias por una placa de colesterol), arterioesclerosis (endurecimiento de las arterias), formación de coágulos e inflamación.
Un estudio de la Universidad de Carolina del Sur de Columbia, ha arrojado que los pacientes de cáncer de próstata que, previo al diagnóstico, consumían regularmente flavonoides que contienen el vino tinto, tenían un riesgo un 25% menor de que tal enfermedad se agravara. Cabe destacar que los flavonoides constituyen una de las más intrigantes familias de compuestos naturales cuya amplia bioactividad y elevada presencia en la dieta humana los hacen merecedores de la atención de la investigación farmacológica ya que interfieren in vitro y por distintos mecanismos en el proceso oncogénico, lo que los hace posibles agentes de utilidad en las primeras fases del cáncer o en la inhibición de las etapas posteriores de progresión o invasión.
Además, los flavonoides, debido a sus propiedades antioxidantes y secuestrantes de radicales libres, se consideran provechosos para la salud humana por su acción protectora en la terapia preventiva de diversas cardiopatías y por ayudar a evitar los daños que sufre la piel por la exposición a la radiación ultravioleta (UV). Así es que a partir de tal estudio de Barcelona, será delicioso proteger la piel de la estrella más cercana de la Tierra y mayor elemento del sistema planetario.

Por otra parte, médicos del Servicio de Rehabilitación Cardiaca del Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional (CSM) Siglo XXI, comentan que el consumo moderado de vino tinto es un hábito sano para el corazón, de tal forma que éste debería de formar parte de la dieta diaria.
También, un estudio realizado por el Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación de la Universidad Autónoma de Madrid, España, destaca que los antioxidantes naturales que contiene esta bebida, desaceleran el crecimiento de la flora bacteriana que se aloja en los dientes y encías, y, por tanto, contribuye a cuidar la salud dental.
Ya que se abordaron los grandes beneficios que tiene el vino tinto en nuestro organismo, es importante reconocer y hacer mención que también puede ejercer perjuicios por el consumo del mismo. De acuerdo a estudios realizados por la OMS y el IMSS, se obtuvo que el vino tinto está contraindicado para personas diabéticas o con problemas de triglicéridos. Lo que se recomienda es sustituirlo por el consumo diario de 12 uvas oscuras con cáscara y semilla para obtener los mismos resultados sin el contenido etílico y sacáridos o azúcares.
Los antioxidantes que se encuentran en el vino tinto, también en las uvas, inhiben el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos, asociados con enfermedades oculares como la degeneración macular y la retinopatía diabética, según investigadores de la Universidad de Washington, en St. Louis.
Se tiene claro que el vino se conoce como una bebida etílica, por lo que el consumo acelerado y repetido de éste puede provocar grandes daños y lesiones en nuestro cuerpo las cuales van desde la adicción, compromisos en órganos vitales, desarrollo de enfermedades como cáncer de vejiga, hígado, esófago y mama en las mujeres, hasta, por supuesto, la muerte. Sin embargo, en el contexto de una dieta sana y estilo de vida ejemplar, el consumo diario de vino tinto sin alcohol puede ayudar a prevenir la hipertensión en hombres con riesgo de enfermedad cardíaca.
El vino tinto, así, es una bebida con grandes beneficios pero también con importantes perjuicios que pueden ser letales. Por ello, y para contribuir a la salud, los médicos han propuesto que si se ha de consumir principalmente en alimentos, se tomen cantidades mínimas o moderadas y diferenciadas según el sexo, señalando que los hombres pueden consumir de 1 a 2 tragos al día y, mujeres, consumir un trago al día. Debe entenderse por trago a 4 oz (onzas) de vino, y or onza a 118.29 ml. Es decir, 473.16 ml. al día.
Para evitarnos algún problema con nuestro corazón y nuestro organismo, será mejor seguir las indicaciones que los médicos brindan. Así podremos estar seguros que estamos cuidando de nuestra salud con el consumo moderado de un buen vino blanco y tinto o cerveza que no sólo nos hará disfrutar y saborear nuestra comida, sino que dejará a nuestro corazón más que contento.


















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